Yeguada Valle: Cría, venta e hípica de Pura Raza Española (PRE)

¿Cómo se doma a un caballo?

Hola a todos.:

Bueno, hace poco me preguntaba un amigo‚ ¿cómo se doma a un caballo?, vaya pregunta, tardé un buen rato en comentarle, como paso a paso, con mucha paciencia y trabajo se consigue ‚ echar para adelante‚ un animal mucho más grande y fuerte que nosotros.

Antes de empezar quisiera aclarar que hay muchas formas de llegar a conseguirlo y muchos tipos de doma de caballos, por ello estos pasos son a modo orientativo. También puedes añadir tus puntos de vista en los comentarios.

Entendiendo que el caballo es un animal, y por lo tanto, su estado natural es la libertad, es normal que se muestre reacio a quien intenta hacerle hacer cosas que en un principio no quiere hacer y se sienta incómodo, extraño, todos hemos visto a los caballos salvajes de los rodeos western. Estos caballos no comprenden las intenciones del hombre porque el primer contacto es brusco.

Imprinting: Lo ideal, en una yeguada relativamente pequeña, donde los animales no están sueltos en campos, dehesas y marismas, es tratar a la yegua y al potrillo recién nacido de forma personalizada con cariño y mimo diario durante las dos o tres primeras semanas, este primer contacto se conoce como ‚ Imprinting, transmitiendo al potro confianza.

La mayoría de ganaderos no lo hacen ya que son demasiadas las yeguas que paren libres en el campo (para nosotros es importante seguir respetando estas costumbres), olvidando prácticamente a los potros hasta la hora del destete a los 6 meses, los atan a todos juntos y progresivamente los van alejando de la madre, suelen hacerlo todos a la vez para suavizar el trauma y sentirse en compañía. Para los ganaderos es el momento de clasificar a los menos agraciados morfológicamente para ponerlos a la venta, quedándose los mejores productos en función de la línea que quiera seguir la yeguada.

Atar al potro: En las grandes ganaderías suele hacerse con varios potros, atándolos con una cabezada de cuerda trenzada prácticamente irrompible (no siempre es así), lo hacen pasando el extremo de la cuerda por una anilla anclada en la pared, y poco a poco van cobrando cuerda para que el potro se vaya acercando, lo dejan atado, al principio con la cuerda más larga de lo habitual y en cortos periodos de tiempo. El potro, lógicamente estirará para intentar escapar,  como la fábula del elefante atado a una estaca de circo, el potro, igual que el elefante pequeño, acabará resignándose y dejando de intentarlo (algunos potros tardan mas que otros).

Esto es un proceso que debería suavizarse, ya que puede ser traumático para el potro y puede lastimarse, volviendo al trato personalizado lo ideal es acostumbrar al potro en las primeras semanas de vida ir atado del ramal, pasearlo a la cuerda y ganarnos  su confianza, siempre sin darle premios, ya que aunque no está muy relacionado, los pillines cogen la mala costumbre de mordernos.

Podemos usar una cabezada normal, pero es recomendable revisar que está en perfecto estado. Es preferible atarlo alto porque es muy probable que tienda a estirar, se lastimará menos el cuello estirando de arriba abajo. También es recomendable atarlo con un nudo especial que se deshaga al estirar de un extremo, por lo que pueda pasar.

Es importante no soltarlo al oponer resistencia, sólo en caso de extrema necesidad, ya que si un caballo aprende que se puede soltar estirando, no dejará de hacerlo, salvo que se le apliquen correctivos que son mejor evitar, además, el objetivo de este ejercicio, es que el caballo acabe resignándose y deje de estirar, siempre intentando hacerlo lo menos traumático posible.

Por el mismo proceso que utilizan las ganaderías grandes, se debe pasar la cuerda por la anilla, cobrando cuerda sucesivamente, hasta que el potro queda atado lo suficientemente largo como para que pueda ver lo que ocurre a su alrededor pero no lo bastante como para que se pueda enganchar con las manos si las levanta, hecho muy probable. Respecto al tiempo que puede tardar en aprender a no estirar y asimilar el estar atado puede variar en función de la inteligencia del animal, la constancia que tengamos con el, etcétera, estamos en un periodo en el que también nosotros tenemos que aprender, debemos aprender a tener paciencia en este y en todos los pasos de la doma personalizada, luego tendremos la recompensa de tener un animal mucho más noble, menos asustadizo, y que no hace extraños al montarlo, que al fin y al cabo, es lo que buscan la mayoría de los aficionados, disfrutar de un animal noble en los pocos ratos de ocio.

El trabajo a la cuerda: Este es el ejercicio imprescindible, el ejercicio por excelencia, se puede decir que es la base de una buena doma, el caballo tiene que aprender, a ir a la mano, a responder a la voz, a estar familiarizado con el hombre. Esto empieza alrededor de los 3 años de edad del potro, no antes porque puede acarrear un mal crecimiento del animal, no hay que tener prisa, los niños no van al gimnasio.

En el trabajo  de domar a un potro, es mejor hacerlo entre dos personas como mínimo, porque hay que evitar en todo momento imprevistos que puedan arruinar el trabajado de mucho tiempo, ya que el caballo aprende por repetición y asociación.

Es preferible en un picadero redondo de unos  15m de diámetro, con un vallado perimetral que ayude a que el potro no tienda a darse a la fuga, mejor con fondo de arena, para que el trabajo se intensifique.

Con la ayuda de una tralla para empujar al potro, no es necesario que haya contacto físico, simplemente enseñándosela por detrás, el animal se impulsará hacia adelante, ayudándole con la voz, para que asocie, la orden, con un chasquido con la boca.

Este ejercicio, en su primera fase, sirve para que el caballo asocie con nuestra voz cada uno de los aires, el paso, el trote, y más adelante el galope, aprendiendo suavemente las transiciones entre los 3 aires y acabe asociándolo a la voz. Se debe intentar repetir el ejercicio en ambos sentidos durante el mismo periodo de tiempo y traer al potro al centro de la pista, premiarlo con caricias, y cambar el sentido anterior. Al principio, con media hora de trabajo o menos  es más  que suficiente.

Hay que evitar que el potro juguetee, coma hierba, o se distraiga, es necesario que el caballo entienda que está trabajando, debe tener la cabeza en alto y la mirada al frente, esto se puede conseguir con peque√±os correctivos generando una onda sinusoidal en la cuerda que se propague desde nuestra mano a su cabeza.

Una vez familiarizado con el trato y el caballo vaya a la cuerda correctamente, cambiando de aire de forma suave, sin olvidarnos nunca  de que todo lo que hacemos es para luego subirnos, es hora de ponerle la cabezada de montar y un filete partido o filete inglés, este tipo de filete respeta más la boca, no hace palanca sobre el paladar como el bocado vaquero, hay que tener en cuenta que el caballo está muy sensible y nada acostumbrado, esto es preferible hacerlo en el picadero redondo las primeras veces y con ayuda de varias personas, ya que el animal tiende a ponerse nervioso y estirar hacia atrás, mejor que no está atado, porque si estira y rompe la cabezada, la cuerda, o incluso los bloques de la pared, será muy difícil corregirlo, no hay que olvidar que el potro tiene ya 3 años y tiene muchísima más fuerza que nosotros.

Una vez llegado al punto de ponerle el filete partido es bueno trabajarlo varios días a la cuerda, repitiendo las transiciones y cambiando de sentido con paciencia hasta que el animal asocia el filete, no le molesta, y trabaja comodamente con el en la boca.

Para trabajar la vertical del potro y se reúna, además de hacer flexiones laterales suavemente con el cuello, hay gente que es partidaria de ponerle un cinchuelo y unas riendas de goma, esto es recomendable si se utiliza bien, ya que un uso indebido de las riendas de goma puede acarrear contracturas en el rigidizado cuello del potro, hay que tener en cuenta, que aunque lleve unos meses a la cuerda, la elasticidad del cuello todavía no está trabajada.

Con 5 minutos a cada mano a la cuerda con el chambú es sufuciente pues el potro es muy nuevo, con esa posición lo que obligas es a trabajar el dorso, concretamente un ligamento semielástico se une con el cuello hasta la nuca y como semielástico que es, se debe trabajar en periodos cortos intercalados con descansos al paso, dejando estirar el cuello y consiguiendo bajarlo.

El potro intentará sacudirse el cinchuelo, esa nueva herramienta que le aprieta y no es natural, tendrá que aprender a asociar llevar cosas encima, por ello lo hacemos gradualmente.

Más adelante, hablando de días o semanas, seguimos repitiendo el ejercicio de dar vueltas a la cuerda, pero ahora nos acercamos con una montura inglesa clásica, más que nada porque es una de las que menos pesan, dejamos que la huela, se familiarice con ella y vea que no es nada extraño. Siempre con ayuda, intentamos colocársela y apretar suavemente las cinchas, no en exceso, pero tampoco tenemos que quedarnos cortos porque en cuanto intente quitársela de encima a sacudidas tipo rodeo western, es mejor que no se le mueva del sitio. Para que sea menos traumático y más fácil de asociar  le quitaremos los estribos al principio para que no cuelguen y vayan dándole en los costados.

Hay que ir acostumbrándole a llevar peso encima, hay gente que se inventa unos sacos de patata atados a cada lado para simular el peso de un niño. Todos los pasos los hacemos gradualmente para que la aceptación se realice con suavidad.

Más adelante, podemos cambiar a otra montura  más pesada si nos sentimos más seguros, la vaquera, potrera… en función de los gustos del caballista o jinete.

Las primeras veces hay que tener precaución, quitar los estribos , la baticola y el pecho petral de las monturas para no saturar al animal con tantas cosas nuevas, siempre se trata de que asimile.

Bueno, una vez que el animal ya esté habituado a llevar todo el atuendo encima, la cabezada, las riendas, la montura, estribos, responde perfectamente a la voz, realiza las transiciones con suavidad etcétera, es momento de subir a una segunda persona sin llegar a sentarse en la montura, y después de dar unas vueltas de confianza, ya puede sentarse sin darle al potro ninguna orden, simplemente para que lleve nuestro peso encima durante varias jornadas de trabajo.

Más adelante, una vez que el potro ha asociado el llevar a una persona encima y no intenta sacudirla por los aires, es momento de empezar a trabajar el asociar las ordenes que da el que lleva la cuerda, con el que va montado, siempre al paso, mucho paso, parar, girar, parar, paso, y así sucesivamente, hasta que el caballo realiza las transiciones entre paso, trote y galope correctamente.

Una vez quitada la cuerda y el caballo va correctamente hay que seguir trabajándolo dentro de un picadero redondo hasta que está preparado para salir a uno un poco mayor, donde se empezará a marcarle las esquinas con semicircunferencias, diagonales, paso , trote, galope.

Si todo ha salido bien y seguimos vivos, se puede decir que el potro está echado para adelante.

Puedes seguir los comentarios a esta entrada en el RSS 2.0 feed.