¿Aseamos a nuestro caballo?
Hola a todos.
El aseo forma parte de los cuidados de nuestros caballos. Para nosotros se ha convertido en un ritual. Antes de montar un buen cepillado es suficiente para eliminar cualquier resto de suciedad después de que se hayan retozado en la paja. ‘Lavamos la cara’, engrasamos cascos y ¡a vestir!
Ya están listos para ganarse el jornal. Después de la jornada laboral les hemos prometido relajación. Así que es la hora del baño.
Hayan trabajado en pista o salido de paseo, los animales vuelven a la cuadra cansados y sudorosos. El baño no solo les quita el sudor y el barro sino que les ayuda a relajarse y recuperarse.
Aunque en su hábitat natural los caballos no conocen la cosmética, podemos ayudarnos de un champú para la limpieza y conseguir unas crines más sedosas y brillantes. Apliquemos el producto con gestos circulares y le estaremos dando un masaje a nuestro equino, además de ayudar a que oxigene la piel. Eso sí, no olvidemos aclarar con abundante agua hasta que no quede ningún resto de champú en el cuerpo. Como a los niños, les molesta que les entre agua, y sobre todo jabón, en los ojos y las orejas. ¡Especial atención a estas zonas!
Nosotros disponemos de ducha con infrarrojos que aceleran el secado de los ejemplares. En verano, aprovechamos el sol para que se sequen a la intemperie.
Si después de que haya hecho ejercicio no disponemos de tiempo suficiente para una sesión completa de baño, al menos, démosle una ducha rápida. Con la manguera dirijamos el chorro de agua hacia los tendones para masajearlos. Limpiamos las patas y las secamos bien, haciendo énfasis en los pliegues para evitar que se acumule humedad.






