Cómo conservar el cuero
Utilizamos el cuero por su elasticidad, solidez, y sobre todo porque es un material que no se calienta prácticamente con los rozamientos, el accesorio que vemos en esta imagen es un pecho petral, se utiliza para sujetar la montura rodeando el pecho del caballo, es quizá una de las partes que más rozamiento soporta.
Dos variantes principales de cuero:
- El cuero vaqueta: La variedad de cueros vaqueta son probablemente los mejores, son los que más resisten el paso del tiempo y uso y son seleccionados con cuidado para asegurar resistencia y homogeneidad.Si cuidamos bien el cuero vaqueta puede durar perfectamente toda la vida de uso de un jinete.
- El cuero búfalo: Deriva de técnicas de curtido Indias y han progresado mucho en estos últimos años. Aunque son más sensibles al paso del tiempo suelen ser los más utilizados dada su relación calidad precio.
Preparación de los cueros nuevos:
- Humidificar el reverso de los cueros con una esponja y jabón de glicerina. Dejar penetrar.
- Engrasar de manera homogénea los reversos de los cueros con un trapo limpio y con grasa para cueros.
- Un ligero engrasado de los cueros con acabado pigmentado limita los efectos de las fricciones y conserva por más tiempo el aspecto de la superficie
- El jabón de glicerina es desaconsejado para las partes de arriba de los cueros con acabado natural, el color del cuero podría verse alterado sobre todo si es claro.
Mantenimiento:
El mantenimiento es recomendable hacerlo regularmente, a la semana, o al mes, según las condiciones climáticas, pero es importante no descuidarlo porque nos resultará mucho más fácil la limpieza y mantenimiento si lo hacemos regularmente.
- Limpiar regularmente las suciedades con una esponja y jabón de glicerina mantendrá la flexibilidad de los cueros.
- Poner aceite o grasa si el material no se va a utilizar durante varias semanas.
- No secar un cuero mojado, después de fuertes lluvias por ejemplo, con demasiada prisa. No exponerlo a una fuente de calor, preferir un lugar templado. Volver a hidratarlo enseguida con el jabón de glicerina.
Lo mejor para conservarlo es en un lugar fresco, no con demasiada humedad, es aconsejable no guardarlo en lugares secos y donde haya demasiado calor ya que llegaría a secarse.
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