El caballo mayor
Hola a todos.
Los años pasan factura a todos. A los caballos también. No todos envejecen al mismo tiempo pero todos alcanzan la senectud. Hay ejemplares que con quince años parecen los abuelos de la manada y otros que con veinte son unos atletas. El historial médico, el trabajo que han desempeñado, los cuidados recibidos y la genética son algunos de los factores que influyen en las condiciones en las que los animales llegan a la edad dorada.
Cuando los caballos se acercan a una edad avanzada su capacidad para digerir proteínas, fibra, minerales y vitaminas merma. En el mercado hay una gran variedad de piensos formulados específicamente para satisfacer las necesidades propias de esta etapa. Contienen proteínas más fáciles de digerir y probióticos que ayudan a la absorción de nutrientes. Si introducimos cambios en la dieta de nuestro caballo, deberemos hacerlo gradualmente para que su sistema digestivo se adapte a la nueva alimentación.
El retiro ideal sería en libertad. Caballo pastando suelto en el campo. Si, por el contrario, retrasamos la jubilación de nuestro equino y le seguimos montando, deberemos prestar especial atención al calentamiento y enfriamiento. Los ejemplares más veteranos pierden fuerza muscular y condición física por lo que habrá que hacerles un programa de ejercicios a medida.
Compañeras de la edad pueden ser afecciones como la artritis, úlceras gástricas, enfermedad del navicular u otras dolencias. La revisión veterinaria y los cuidados son esenciales para que vivan lo mejor posible.
A más edad, más terco y reacio a los cambios. Cuando la paciencia con él escasee, ¡recuerda los buenos momentos que habéis pasado juntos!






