Normativa vs. Tradición en Galicia
Hola a todos.
Podemos decir que, de momento, la tradición puede más que la normativa de la Unión Europea. El pasado domingo tuvo lugar la primera rapa de la temporada en A Valga, Galicia. Este evento con, al menos, seis siglos de historia ve peligrar su futuro.
La Xunta de Galicia anunció la obligatoriedad de la implantación del microchip en los caballos, los ganaderos pusieron el grito en el cielo. Amenazaron con suspender los curros (fiesta popular que se celebra con motivo de enlazar y marcar con hierro a los caballos criados en libertad. También designa al recinto en el que tiene lugar el marcaje) si se les obligaba a identificar a los animales con este dispositivo. Los propietarios aseguran que les cuesta más poner un microchip que lo que ganan con la venta de un potro.
El domingo todo trancurrió con normalidad. Desde primera hora de la mañana las cuadrillas tiraron al monte en busca de los protagonistas del día. Unos 80 loitadores a pie y a caballo participaron en el rastreo y guía de los caballos hasta el curro, donde cientos de personas amenizaban la espera con comidas típicas de esas tierras; pulpo, churrasco, vino… Una vez cercados los caballos y sus crías se contaron 300 cabezas.
Por la tarde, los loitadores comenzaón con la higienización y marcado de los ejemplares. Todos los presentes disfrutaron de la jornada pero sin olvidar la incertidumbre de qué ocurrirá el año que viene. Los ganaderos son conscientes de que no se van a librar de una orden europea pero apuntan que deberían reparar en las consecuencias que tendrá para el entorno. Pérdida de una tradición centenaria, abandono del monte… Muchos ganaderos avisan de que, dada la poca rentabilidad de esta actividad, cesaran en su empeño.






