Un Huracán en las cuadras
Hola a todos.
Ya os presenté el mes pasado a dos de nuestros ejemplares de tanda: el entrañable Copito y la dócil Montesina. Siguiendo con las presentaciones hoy conoceremos un poco más del torbellino de las cuadras; Huracán.

Este polifacético caballo pequeño, o poni grande, según se mire (mide 1,46), es, junto a Copito, uno de los veteranos de las cuadras. Tiene un curriculum vitae nada desdeñable. Monitor de equitación en nivel principiante e intermedio, instructor de salto, guía de rutas en el Valle de Mena, caballo elegido en visitas especiales como lo fueron la de la pequeña Arene y, más recientemente, Eneko y Nicolás.
Es un caballo todoterreno que, a veces, cuando algo le parece injusto (léase injusto en su idioma como trabajo excesivo para él) deja salir su carácter. Le comunica al jinete que ha llegado la hora del bocadillo. Después de un breve parón no le importa seguir con el trabajo.

Así como a Copito se le colgó en su día la etiqueta de ‘caballo para niños’, Huracán es un ejemplar apto tanto para niños como para adultos. En la práctica entra al picadero cubierto para perfeccionar la técnica de los jinetes en ciernes y sale de paseo con adultos cuando los paseos son numerosos y ejemplares como Montesina, Kiara o Pegaso están asignados.
Como todos nuestros caballos de tanda, Huracán se caracteriza por su docilidad y buen temperamento (aunque le gusta aparentar ser el macho alfa de los ejemplares de clases es muy cariñoso y mimoso en la intimidad). Como cualquier otro trabajador de la yeguada tiene días mejores y peores, días en los que está más o menos acertado, pero resulta una pieza clave en nuestro departamento de hípica. Son caballos pequeños (o ponis grandes) como Huracán los que hacen falta en una hípica. Caballos versátiles. Capaces de entender las directrices de un niño de 5 años y de uno de 35.






